El aura de «El beso» de Gustav Klimt

Aura

Desde hace muchos siglos y generaciones, la gente admira la creatividad de los cuadros de grandes artistas. Hay un gran número de famosos cuadros antiguos que aún nos deleitan.

Una de esas obras es el cuadro del gran artista Gustav Klimt «El beso» — un vivo ejemplo de la dirección romántica en la pintura. Gustav Klimt — artista austriaco, el tema principal de su pintura era el cuerpo femenino, y la mayoría de sus obras tienen un erotismo característicamente pronunciada. Cada cuadro de Klimt es único a su manera, el artista puso en él una parte de su alma, emociones y lo cargó con su energía especial.

Se convirtió en el retratista favorito de las mujeres elegantes de Viena. Klimt también pintó paisajes en los que entrelazaba el simbolismo con el impresionismo. El cuadro «El beso» fue pintado durante el periodo «dorado» de la obra del artista: en esta época el artista trabajaba mucho con color dorado y pan de oro auténtico. El cuadro tiene un brillo inusual y atrae la mirada. El brillo del oro evoca asociaciones mágicas y religiosas. «Beso» puede llamarse una fórmula para el amor: el significado simple y preciso de este cuadro: el resplandor dorado de la felicidad, la tierra floreciente, que se ha convertido en un paraíso para los amantes. El universo en el que no hay nadie ni nada, sólo ellos dos y este momento largo en la eternidad… La descripción del cuadro: una pareja en resplandor dorado de ropas, cerrados los brazos al borde de un acantilado, sobre una alfombra tejida de hierbas y flores. Una mujer esperando un beso, un hombre para dárselo. Manos y rostros en un marco estampado de oro y piedras semipreciosas. No hay espacio, ni tiempo, ni movimiento. Un momento, como en ámbar, congelado en el vibrante relieve dorado del fondo. El latido de su débil pulso se hace eco de los símbolos del ornamento, que fluyen de sus ropas y las trenzan… El modelo de este cuadro fue el propio Gustav Klimt y su amada Emilia Floge. Expresan la idea de la fusión de dos comienzos con tanto vigor como el propio beso. Emilia fue el gran amor de Klimt y siguió siendo su compañera hasta el final de sus días. El aura del lienzo y su hipnotizante belleza expresan, por un lado, su «valor» y, por otro, representan a la pareja de enamorados como símbolo de una despreocupada felicidad erótica. Como t